Vergüenza en el teatro… y no precisamente por la obra.
Tarde de domingo. Expectación para ver una gran producción teatral: Los Santos Inocentes, de M. Delibes. Desde el lado opuesto del río percibimos animación y corrillos. Imaginamos comentarios sobre la obra. Llegamos a la verja de acceso. ¡Sorpresa! En los grupos no se comenta la obra, pero sí el mismo tema: “¿aquí no limpian? Esto está abandonado. ¿Desde cuándo no pasa una escoba por este suelo? Esto no es de dos días. ¡Aquí hay excrementos para abonar un huerto!
Sentimiento profundo de VERGÜENZA.
Caminamos hacia nuestras butacas. Encuentro casual con un grupo de amigos de dos localidades vecinas. Nos saludan con un sarcasmo: “Necesitamos palomina para abonar los pistachos, nos podíais vender lo de la entrada”. Risas.
El sonrojo de la VERGÜENZA aflora de nuevo.
Empieza la obra. Nos sentimos aliviados. Ya pasó todo. Gran representación en un solo acto. ¡Enhorabuena al programador cultural! Volvemos sobre nuestros pasos. No queda más remedio que transitar de nuevo por el patio de acceso, pero ahora el público solo tiene en su pensamiento la gran obra que ha visto; no reparará en el aseo de las instalaciones. ¡Error! Los comentarios vuelven a la casilla de salida: descuido, abandono, ¡parece mentira!… y es que no queda más remedio que pasar literalmente por encima de los excrementos.
¡VERGÜENZA y más VERGÜENZA!
PD: Al concejal responsable le pedimos que no redunde en las mismas excusas de siempre; la RAE define claramente los significados de organización, gestión y supervisión, que se los aplique.















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